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May 12 NUESTRA 'JULIETA'Todas estas piezas dan forma a un mismo puzzle: ‘Julieta’. Son las distintas versiones de las estrofas en las que hemos dividido la canción del cantautor Fernando Delgadillo. Contrastes y vínculos en común. Es la visión de los siete autores/as que han participado en nuestro primero juego de creación literaria. Esto no es un concurso. Aquí no tiene cabida el verbo “competir”. Sólo queremos escribir. Sólo crear. Gracias a todos.
http://www.paganoland.net/download/julieta.mp3
1.- mgarfio (Garfio2003@hotmail.com) http://spaces.msn.com/members/mgarfio/ “Espero estar a la altura. Glup”.
Las noches son un mar de oleaje torvo que a veces me trae recuerdos. Y qué recuerdos los que vuelan esta noche de donde hace tantos años se habían quedado durmiendo. Recuerdos que me van llegando a oleadas y sugieren otros tiempos, tiempos de más…
RECUERDOS Se apoyó en la guadaña y sacó la piedra de afilar. Soplaba nordeste y vio como si el muro de nubes se desplazara sobre el mar sin conseguir introducir una sola sombra en la tierra. El maíz estaba calmo. Las panochas ya mostraban sus encajes por debajo de las hojas. Lentamente, pasó la piedra de afilar por la guadaña. Arriba, primero. Debajo de la hoja, después. El sonido le recordó a los motores del barco donde había pasado más de 20 años. Hasta olió el aceite de las maquinas y oyó al patrón quejándose de la gandulería de la tripulación. Volvió a pasarse la manga de la camisa por la frente. No tenía sudor, pero fue instintivo. Como cuando se quitaba los salpicones de grasa de los ojos, para poder apretar aquella tuerca que siempre despedía el humo de una mala combustión. ¡Qué sol, esa luz que les deslumbraba! Parecía nuevo, todo el mundo sabía en ‘La Julieta’ que, para poder lanzar el aparejo y conseguir el premio del atún, había que ponerse a la contra del sol. Cuando se dispuso a volver a cortar el maíz, se encontró con la guadaña echando hielo en las cajas de sardinas. Notó la falta de salitre en la garganta y se empezó a ahogar. Tiró el apero a un lado descendió del monte corriendo, hacia el puerto. María le vio, pero ya sabía lo que le ocurría. Cada mes, lo mismo desde que le jubilaron de la mar. Se acercó a recoger las herramientas y subió el volumen de la radio que llevaba su marido siempre. Sonaba esa canción: “Las noches son un mar de oleaje torvo Que a veces me trae recuerdos. Y qué recuerdos los que vuelan esta noche de donde hace tantos años se habían quedado durmiendo. Recuerdos que me van llegando a oleadas y sugieren otros tiempos, tiempos de más…” Ella se puso a bailar como una loca. Y el perrillo que tenían, a dar saltos alegres para intentar tirarle del mandil. La vecina de la casa al fondo del maizal, asomada al balcón, la observaba y empezó a recordar cuando ella misma iba al baile del pueblo, y aquel gaitero con los ojos muy negros le regalo una flor…
2.- Nightmare http://spaces.msn.com/members/crazyshark6/
Facilidad es la palabra que hoy me falta y que hace tanto no comprendo. no tengo más que un vago sentimentalismo dulce y triste, pero viejo. Viejo como el viejo sabor de viejas lágrimas y viejo como el muro de su casa, donde aparecía corriendo de la mano de su hermana cuando la estaba queriendo más que a todo lo que quise y sobre todo lo que entiendo que quiere alguien con diez años.
SÓLO PEQUEÑAS COSAS A veces, en la vida, te encuentras con jeroglíficos imposibles de resolver, te pierdes en laberintos sin salida. No entiendes nada. Todo son razones hechas de sombras... Facilidad es una palabra que a menudo nos falta a todos y, más que nunca, si perdido en el mundo de la imaginación empiezas a navegar en el mar de los recuerdos... recordando ese sentimentalismo dulce y triste, pero viejo... Viejo, porque hoy tienes cuarenta años e intentaste demasiado tiempo quedarte en la adolescencia. Viejo, porque hoy piensas que en los primeros cuarenta años de vida te dan el texto y, en los siguientes, el comentario. Viejo, porque el que tuvo, retuvo y lo guardó, y lo recuerda en la vejez... Ahora, durante la noche, en una noche cualquiera donde se fusionan la música, letras de canciones viejas y poemas perdidos en el suelo -hasta hace poco enterrados en el baúl de los recuerdos-, las lágrimas que derraman tus ojos, la luz de la luna que se asoma por la ventana... todo te envuelve en la melancolía... Viajas y viajas por el mar de los recuerdos hasta alcanzar el límite de la melancolía. Luego lloras con todavía más fuerza, gritas... pero sabes que los recuerdos no volverán. Estás muy triste, pero en medio de la oscuridad, una oscuridad que parecía eterna... ves a Julieta, que aparece corriendo de la mano de su hermana. Recuerdas lo mucho que la quisiste con diez años... pero ahora tienes 40... ¿Y qué? Si pudiste querer con diez años, lo mismo puedes hacer ahora con 40... y con 80 años... Nunca es tarde para enamorarse. Esta noche no es una noche triste, es una noche en la que, después de mucho tiempo, viste sonreír a Julieta. Esta noche, una sonrisa dibujada en una niña llamada Julieta te ha recordado que la vida es bella. No necesitas nada milagroso, sólo necesitas pequeñas cosas que ocurren todos los días... como la sonrisa de Julieta.
3.- Mayo-27 http://spaces.msn.com/members/eva2627/
Cómo me gustaba Julieta. En ese entonces, todo venía en otros nombres, desde el amarla en secreto, hasta el vivir con la confianza en que me amaba tras de sus ojos risueños, siempre se resumía en la frase acostumbrada y para mí, todo lo envolvían tres palabras ciertas como la verdad.
AL FINAL La observo tras los cristales empañados, vapor de melancolía. Evoco un pasado incierto, por lo auténtico de los sentimientos que en mi despertaba. Aquel chiquillo en la sombra, ausente siempre de su roce. Julieta. Libre Julieta. ¿Te amaba a ti o amaba la libertad que emanabas por doquier? En el brillo despreocupado de tus ojos encontraba mi verdad primera. Cada alegría tuya era la sonrisa de mi espíritu, colmado de dicha intensa. No supiste nunca que te amaba. A lo largo del sendero que pisabas, mi sombra seguía tus huellas. Te dejaba perder a lo lejos en el horizonte. Hincaba la rodilla al suelo y con una ramita astillada escribía “yo te amo”. Sobre tus firmes pasos, impresos en la tierra. La observo como entonces la admiraba. Era tal su belleza, el resplandor de su bondad infinita… que jamás me creí digno de cruzarme ante su mirada. ¿Para qué? Ella me amaba. Reía porque me amaba sin conocerme. Lloraba por mis ausencias; porque en aquel paseo, nadie tintaba las marcas de sus zapatillas. Me amaba en mis sueños y en mi imaginación. Sentimiento inalcanzable a los que osaban tocar su negro cabello. Ninguno te amó como te amé yo, Julieta. Nadie te dio la incondicional premisa de dejarte ser. Como eras. Sólo hoy me atrevo a decirte amor. Hoy vengo a posar esta rosa blanca sobre ti. En una losa blanca de mármol que apenas representa lo que eras, lo que amabas. No más que tu nombre escrito: Julieta. Ahora partiré. Me estás esperando. En el lugar donde por fin podremos pasear de la mano. En esta vida no nos correspondía. Setenta años de espera no han sido nada. Otros setenta, otras mil vidas, te daría si me los pidieras. Más sé que no, que allí me aguardas, con las alas abiertas. Y en esta noche luminosa, al fin, se encontrarán nuestras almas. Con el beso que siempre quise regalarle a tu beso…
4.- Patri http://spaces.msn.com/members/preludioyfuga/
Me gustaba Julieta cuando iba mirando a cualquier sitio sin hacerlo, cuando imaginaba y se peinaba los cabellos negros. Negros como noches y largos, y largos, como inviernos, que nunca acababan de estar cerca ni estar lejos, sólo y tan sólo a mi lado. Y a mi lado les recuerdo
ENTRE PASOS Y PEINES Me gustaba imaginarte, pensarte tranquila y negra, como una sombra en invierno. Paseabas entre, apenas, cuatro pálidos recuerdos de esos que ayer se quedaron detrás de unos ojos secos. Y te miraba. Te miraba con inaudita reverencia. Te miraba. Donde fuera que estuviese venías a darme calma. Cómo te amé por entonces; entonces y hoy no son nada. Te alejaste, y a mi lado la soledad se peinaba.
5.- Rian X http://spaces.msn.com/members/rianx224
“Mi aportación al ‘Proyecto Julieta’ está estructurada de igual modo que mi diario. Serán retazos de ideas, palabras unidas con fecha, hora y lugar... aunque atemporales respecto a mi misma. Esta es mi manera de escribir habitual y de cierta manera creo que los cantautores también deben de hacerlo así: tienen una idea, apuntan varias reseñas que ya desarrollaran, de vuelta a casa, en el autobús, esperando a alguien...No sé si lo que he escrito se ajusta a lo que pedíais, pero es lo que mi mano ha querido dibujar”.
Me gustaba Julieta cuando imaginaba que la amaba de hace tiempo, cuando me escribió que era su amor, cuando lo entiendo y además cuando, como hoy, lo rememoro, dulce y triste como lágrimas y besos de mejilla y de la infancia y de hace mucho tiempo atrás.
RETAZOS Y CONTINUACIONES
Puedes ver el manuscrito original en: http://spaces.msn.com/members/fibravisual/
08-05-2005
17:45 (Escritorio). Y comienzas la escritura siempre teniendo presente el pasado. Partiendo de una incongruencia. ¿Cómo puede estar presente algo pasado? Es como decir que estamos en el futuro o que escribimos en presente.
18:10 (Parada de autobús). El presente no lo alcanzamos a vivir. El pasado depende de la memoria, que difumina, maquilla y traspapela los recuerdos, no es fiable aunque es lo único que nos queda. Y el futuro aún no ha llegado, no existe, no es NADA. Y mientras esperas, los tres tiempos se entremezclan, para no estar viviendo realmente en ninguno.
22:53 (Esperando el Metro). La inocencia es lo único real que queda. Los demás recuerdos pueden ser falsos, los inocentes no. Lo malo (superlativo, malísimo) es que al perder la inocencia hay que dejar al menos una atadura para no olvidar sus recuerdos para siempre.
23:15 (Autobús, de vuelta al hogar). O creer que esos recuerdos no son importantes por estar grabados con el objetivo del ojo de un niño. Un niño que ha tomado los conceptos en esencia más pura. Incluso los abstractos que tanto se escapan a los ya adultos: el niño ama, el niño odia. Fuera los matices y las definiciones exactas. Sólo lo puro.
09-05-2005 14:45 (Escritorio). En la historia, en la vida, en su vida, es ella quien realmente podrá recordar lo sucedido hace años. Su visión era la esencia de ese amor. Los ojos adultos perdieron el poder de observar y comprender, estaban anclados y atados al tiempo. Ella vivió y vive ahora el recuerdo. Él sólo lo vivió y ahora puede alcanzar tan sólo a esbozarlo.
18:27 (Biblioteca) Pero ahora a todos se nos escapa el sueño con un bostezo y mientras recuperamos la estabilidad nos preguntamos: “¿qué habrá sido de Julieta?”.
6.- Jersio82 http://spaces.msn.com/members/jersio82/
Me gustaba Julieta cuando murió su papá y se lo dijeron, cuando en la sorpresa soltó el llanto y el cuaderno en donde decía que me amaba siempre y cuando fuera eterno como el sol.
HISTORIA DE UNA LÁGRIMA
Hoy me arranqué furtiva del lugar en donde nacen los recuerdos. Sin pensar en un motivo, en un pretexto, simplemente me dejé caer. Como en aquella otra ocasión. Antes era joven, tenía la fuerza de una pubertad inexperta, vivía bajo el cobijo de unos ojos que descubrían el mundo en cada mirada con la inquietud del pájaro que aún no ha echado a volar, que espera impaciente la comida traída del pico de su progenitor. Recuerdo aquel momento en que aquellos ojos negros escucharon quedos la noticia de que el ser que los creó había desaparecido para siempre. Esos ojos no se movieron, se quedaron inmóviles, quietos, sin ver más allá del cuaderno en el que las manos garabateaban su nombre una y otra vez. Y en ese momento decidí caer. Por tristeza, quizá por rabia, incomprensión. Aquellos ojos pensaron que todo se derrumbaba y yo me deslicé hasta encontrarme con ese nombre y con la petición de que sustituyera su mundo, de que no dejara que esos ojos volvieran a tornarse tristes.
Hoy, en la ociosa madurez, he vuelto a caer recordando aquella ocasión. Los ojos ahora viajan por las imágenes oscuros de sentimiento, esa opaca situación en la que no ven más allá de la retina. Estos ojos ahora añoran aquellos momentos perdidos en el recuerdo tantos años atrás que hoy, en la oscuridad rota por el reflejo de la ciudad, asaltaron su mirada. Me he dejado caer porque me invadió el mismo sentimiento de impotencia, porque hoy estos ojos se dieron cuenta de que todo el mundo que ellos amaron y conocieron ha quedado atrás de modo irrecuperable. Me he dejado caer, rogando al cielo que los ojos de aquella ocasión nunca me abandonaran, anhelando con firmeza aquella fuerza que hoy recuerdo vívida. Y me he dejado caer sobre su nombre garabateado en el reverso de una fotografía, rogando que esos ojos volvieran para acercarme de nuevo al mundo que me pidieron que yo nunca abandonara.
Y mientras caía recordé cómo en aquella ocasión los ojos de Julieta necesitaban que él se quedara a su lado para siempre, reconstruyendo los cimientos de un mundo destruido. Hoy los ojos de Fernando precisaban recuperar la nitidez de un tiempo en que ella era su mundo hoy ya lejano. Y yo me dejé caer en ambas ocasiones de esos ojos, deslizándome lentamente por las tersas mejillas de Julieta y las ya acartonadas de Julián. Prosiguiendo mi viaje llegué hasta sus barbillas donde permanecí inmóvil intentando recuperar la cordura. Y finalmente me dejé caer sobre sus nombres garabateados en un papel diluyendo la tinta y borrando las palabras que aún resonaban en sus mentes. Y sus ojos se llenaron de recuerdos, y los recuerdos se llenaron de fe.
7.- Sherezade http://spaces.msn.com/members/galardiel/
Me gustaba Julieta cuando la llevaron a vivir con sus abuelos, cuando dejó de ir a clases con su hermana, cuando una tarde como cualquier tarde gris se me fue lejos, lejos más allá de donde van todos los sueños que han venido desde entonces y esta noche me repiten que, de niño y en las tardes, me gustaba Julieta.
He disfrutado mucho con este juego. He decidido no alargarme demasiado para poder centrarme en los sentimientos que me provocaba la canción, en lugar de inventar una historia. Muchos besos.
RECUERDOS Duelen los recuerdos, algunos como leves pinchazos en el estómago; otros provocan un dolor sordo y persistente, que agarra el corazón y lo despedaza. Quizá el recuerdo que más me duele, el que vuelve siempre, es el de aquella tarde en la que entregué mis sueños a Julieta. La que nunca volvió. La que se llevó mi amor infantil muy lejos, prendido de sus largos cabellos. Pero aún estando tan lejos, yo la encontraba cada día de camino a clase, como si aún corriera junto a su hermana, como si nada hubiera cambiado, y en esos momentos podía sentir mis sueños, casi tocarlos. Desaparecía su imagen y volvía a llevárselos lejos. Lejos más allá de lo imaginable, donde ni el amor podía rescatarla. Todas las tardes fueron grises a partir de entonces, grises como aquella en que la vi marchar con sus abuelos. Me quedaron los recuerdos de aquellas cálidas miradas, y el tiempo para imaginar donde estaba Julieta, mi Julieta. Estaría en la playa, acompañada con mis sueños y paseando con ellos, hablándoles, intentando convencerles de que el cielo se podía alcanzar. Crecí de repente y juré no derramar ni una lágrima, pues en mi corazón siempre estarían mejor guardadas. Amé otras mujeres, acaricié otros cabellos, pero el recuerdo de mi niña siempre volvía a verme por la noche, aunque durmiera en otros brazos, aunque las sábanas estuvieran húmedas de placer. Seguía preguntándome donde estaría Julieta, si otros ojos la mirarían como yo la miré ese día, esa tarde gris en que partió lejos, llevándose mis sueños y mi amor prendidos de sus largos y negros cabellos. Le regalé mi más preciado tesoro porque a mí, desde la verdad de mis diez años, me gustaba Julieta.
8.- Julieta, según MI MOLESTA OPINIÓN (por I.H.S.) fibramutable@hotmail.com
SIN CARTAS DE JULIETA
Julieta diluida, desdibujada y lejos.
Julieta en una playa, en un acantilado, despeinada en el viento con calcetines verdes.
Julieta en un columpio, sonriendo, con las rodillas rojas, la piel fría, la sonrisa sincera y la voz saltarina, interrogante.
Pinturas amarillas, sol inmenso perdido en el cuaderno. Julieta me suplica: no te vayas. Y me miro los dedos manchados de su lágrimas y solos.
Julieta entre la lluvia. Mis huellas en los charcos. Las ruedas se la llevan.
Julieta hecha con tiza en alguna pared del barrio viejo.
Teníamos diez años. Ella me tuvo a mí y yo, a su pelo oscuro surcándome las horas y el silencio.
Sin cartas de Julieta, por ahora. |
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